Estoicos significado bíblico

estoicos

Definición. El significado bíblico de estoico alude a los filósofos de una tendencia que se originó en la antigua Grecia. Ellos tenían enseñanzas contrarias a las escrituras. Debido a que consideraban que una vida plena y feliz se conseguía apartado de Dios.

¿Quiénes eran los filósofos estoicos?

Se cree que Zenón de Citio fue el fundador de la escuela filosófica en el año 300 a.E.C. A sus discípulos se les designó con ese nombre, debido al pórtico pintado en Atenas. Allí se llevó a cabo las clases y enseñanzas de ese hombre. Luego se les unió Cleantes y Crisipo y con el tiempo, fue aceptaba por los griegos y romanos de la época.

Entre los que apoyaban esas ideologías estoicas estaban: El filósofo Séneca, Epicteto, y el mismo Marco Aurelio, emperador de Roma. Este grupo difundía que la verdadera felicidad del hombre se lograba al amoldarse a las leyes naturales. Por eso se regían por las normas del universo. Tenían en estima el tema, de la predestinación.

Además, pensaban que el suicidio era una salida a los problemas que abruman al hombre. Para ellos no existía Dios, lo veían como una deidad impersonal que fluye del ser humano. De allí que apoyaban la creencia de la inmortalidad del alma. Algunos de esta corriente, opinaban que el ánima es destruida junto con el universo, y otras, alegaban que era absorbida por una deidad.

Los estoicos en la época bíblica

Sus enseñanzas no armonizaban con la verdad de las escrituras. Por eso, cuando el apóstol Pablo estuvo en Atenas, predicando en la plaza del mercado, algunos de ellos comenzaron a discutir con él. Le hacían preguntas para ridiculizarlo en frente de los presentes, incluso lo llamaron charlatán.

Sobre todo porque Pablo predicaba acerca de Jesús y la resurrección de los muertos. Esto hizo que se llevaran al siervo de Dios, al Areópago, para continuar interrogándolo. En ese escenario, tuvo la oportunidad de ponerse de pie y declarar las buenas noticias. Expuso las enseñanzas de la Biblia y luego, utilizó algunos escritos de Aratos de Cilicia y de Clementes, seguidores de esa filosofía.

De ese modo pudo destacar que hasta los mismos estoicos del pasado afirmaban lo que él les estaba diciendo. Y enfatizó que el universo no se produjo de la nada, que existe un creador de quien depende la existencia. Además, razonó con ellos y les explicó los motivos por los que el ser humano debe buscar a Dios.

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