Estirpe significado bíblico

estirpe

Definición. El significado bíblico de estirpe, es linaje o raíz que une a un núcleo familiar determinado. Se trata, pues, del conjunto de descendientes que deja una persona durante su paso sobre el plano terrenal. Por lo tanto, heredan sus rasgos físicos, personales y toman su mismo sitio de residencia durante su vida.

En ocasiones, se dice que la gente es de buena estirpe, sobre todo, cuando provienen del linaje de un único jefe reconocido en la comunidad. Tal y como aparece en Números 1:2 'Toma el censo de la congregación de los hijos de Israel por sus familias, igual por la casa de sus padres, contando sus nombres y todos los varones por sus cabezas.'

Estirpe en el Antiguo Testamento

La palabra estirpe se relacionaba para los antiguos con el tronco de un árbol, cuya raíz se caracterizaba por su gran fuerza y tenacidad. A la vez, se empleaba el término con el fin de designar a los nuevos tallos que surgían de las plantas y que servían al volver a sumergirlas en la tierra. De este modo, se sembraban las venideras generaciones de jóvenes creyentes.

El término estirpe tiene relación directa con los cimientos que significaban fundar el mundo que se habitará. Aunque, también se asociaba con los altares o edificios que se instauraban sobre la faz de la tierra y que pasarían a formar parte de las nuevas generaciones que se beneficiarían con su uso.

Cuando los antiguos hablaban de la estirpe, se referían a aquellas personas que pasarían a conformar la futura Israel. Más que todo, al repoblar la tierra con buenos servidores que alabaran y bendijeran a Dios Padre Todopoderoso.

Estirpe en sentido metafórico

Dentro del Nuevo Testamento, la estirpe quería decir establecer o permanecer en Cristo. Era necesario colocar fundamentos en los templos con el fin de que las personas siguieran fieles a la palabra y a las enseñanzas del Señor.

Los cimientos de la iglesia consolidaban la fe a través de los textos escritos y de los mensajes que legaban o transmitían los apóstoles. La estirpe de los hombres fue parte del llamamiento de los principios y órdenes que instauró Jesús con su paso por la tierra.

Las comunidades y estirpes, tenían que ser centro vital de las enseñanzas del Señor para instaurarlas de manera posterior a las venideras generaciones. Es por ello, que en la actualidad existen numerosas iglesias y templos que nos siguen consagrando en su divina presencia.

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