Escuchar significado bíblico

escuchar

Definición. El significado bíblico de escuchar, es el acto de oír a nuestros semejantes con suma atención. Se trata de comprender a cabalidad lo que el otro desea expresarnos para entender por completo el mensaje que busca transmitirnos.

En la Biblia, el término escuchar se usa con frecuencia por parte de Dios. Ya que, Él otorga nuestras peticiones cuando oramos y actuamos desde la fe. Nos concede su atención y calma cada una de las angustias por las que estemos atravesando en la vida.

A su vez, los miembros de la Iglesia deben escuchar la palabra del Señor, porque este es el camino hacia la salvación. Más no es solo eso, también es esencial que acojan los estatutos del Altísimo, los pongan en práctica y abran su corazón al obedecerle sus mandamientos.

En Romanos 10:17, se nos indica lo siguiente a la importancia que este término tiene dentro del contexto sagrado 'Así que la fe es por el oír, y el escuchar, por la palabra de Dios.' Esto quiere decir, que el acto de la audición es incluso más relevante que el de la vista.

El arte de escuchar

Por otra parte, la Biblia nos dice que la humanidad debe escuchar a Dios y al prójimo en todo momento. Esta es una habilidad que requiere práctica, tiempo y dedicación. Puesto que, no se trata solo de hablar, sino de oír con atención y este aspecto no ocurre de la noche a la mañana. Va más de una elección consciente.

Si se desea escuchar a los demás, es importante dedicarles minutos e incluso horas. Así como Dios lo hace con las súplicas y plegarias nuestras. Ya desde los tiempos antiguos, se registran en la Biblia los milagros que realizó en pro de conceder favores a su pueblo.

Escuchar de manera atenta es un trabajo duro que requiere cambiar muchas veces ciertas actitudes al emitir críticas. Como bien aparece en Proverbios 18:13 'La persona que responde antes de oír, que sea su locura y su vergüenza.'

Escuchar a Jesús

Cuando Cristo se hizo carne y descendió a la tierra, enseñó a sus discípulos lo importante que era el acto de escuchar la palabra del Padre. De hecho, relató la historia de dos hermanas que le invitaron a su casa y una de ellas prefirió oír sus sabias enseñanzas en lugar de limpiar el hogar. Es por ello, que Jesús elogió su paciencia y disposición.

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