Epafras significado bíblico

epafras

Definición. El significado bíblico de Epafras es simpático o apetecible. Este término es una abreviación del nombre Epafrodito. Es probable que se tratara de un gentil o prosélito que se convirtió al cristianismo en el siglo I. Esto se debe a que no hay información que indique que fuera judío de nacimiento. Además, la procedencia de su nombre se relaciona con la mitología griega.

¿Cómo ayudó Epafras a la congregación de Colosas?

Este hombre fue un ministro leal y fiel de Cristo. Aunque no hay registro de que conociera al Mesías en persona, si se muestra en el Nuevo Testamento que era un creyente ferviente de sus enseñanzas. Su celo por las buenas noticias del reino de Dios, lo llevó a hacerse disponible al cuerpo gobernante y a los ancianos de Jerusalén.

Así que, aceptó la asignación de dirigirse a la ciudad de Colosas y predicarles a sus habitantes. Su labor no fue en vano, ya que varias personas se convencieron de que su mensaje era la verdad. Esto permitió que se familiarizaran con la bondad inmerecida de Dios. Por lo que muchos de ellos, abandonaron sus viejas creencias y se hicieron cristianos.

Es muy seguro que el papel que jugó Epafras en la formación de la congregación de ese lugar, fuera fundamental. Tal vez, él se quedó en esa región por un tiempo. Cuando Pablo estuvo preso por primera vez, tuvo la grata visita de este hermano. Así pudo conocer el informe alentador que había sobre ese grupo.

¿Qué opinión tenía Pablo acerca de Epafras?

Este hombre gozaba de una buena reputación entre las personas que lo conocían, incluyendo al apóstol. Es seguro, que su actitud piadosa no fuera mera apariencia. Más bien, se trataba de un gesto genuino hacia su Dios y hermanos. Esto quedó en evidencia cuando Pablo escribió sus cartas.

Durante su permanencia en Roma, el apóstol le envió un mensaje a los Colosenses, indicando que Epafras le mandaba sus saludos. Además, les dijo que este esclavo de Cristo se esforzaba con constancia en orar por ellos. La finalidad era que pudieran permanecer firmes en la fe y tener una fuerte convicción en la voluntad de Dios.

Por otro lado, su interés por los demás se extendía a las congregaciones de Laodicea y Hierápolis. Asimismo, en la carta de Pablo a Filemón, le dio los saludos de Epafras y se expresó sobre él como su compañero en cautiverio. Esto era un gesto muy generoso, ya que no era fácil someterse a esta privación por voluntad propia.

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