Áquila significado bíblico

aquila

Definición. El significado bíblico de Áquila provienes del latín águila. Este era un hombre que nació en Ponto, una ciudad que estaba al norte de Asia Menor. Se casó con Priscila, una fiel y leal sierva de Dios, que lo acompañó a muchas partes. Ambos se distinguían por su hospitalidad y su servicio al reino del Señor.

¿Cómo se conocieron Pablo y Áquila?

Este hombre, junto a su esposa, vivían en Roma entre los años 49 y 50 E.C. Sin embargo, el emperador Claudio emitió un decreto que ordenaba que todos los judíos que vivían en esa ciudad tenían que irse. Por eso, decidieron establecerse en Corinto. En el otoño se encontraron con el apóstol, quién visitaba la zona para llevar las buenas noticias a todos.

Áquila y Priscila hospedaron a este predicador en su hogar. Incluso, compartían el mismo oficio: elaboraban tiendas. Esto hizo que se creara una amistad estrecha entre ellos. Ahora estas tres personas, ayudaron a edificar una congregación en esa ciudad, convirtiendo a los que tenían un corazón dispuesto en hacerse cristianos.

Cuando Pablo se dirigía a Siria, para culminar su segunda gira misional alrededor de la primera del año 52 E.C. Áquila y su esposa lo acompañaron hasta la región de Éfeso. Con esto demostraban que su interés por el bienestar del apóstol era genuino.

Ellos dejaron sus posesiones y su trabajo por unos 36 meses. La evidencia de esto, es que cuando su amigo escribió su carta a los Corintios, les envió los saludos de Áquila y Priscila. En esa misma misiva, se indica que en su hogar, se reunía la congregación del lugar.

Actos desinteresados efectuados por Áquila

Mientras estaban Éfeso, conocieron a un cristiano muy valioso para los intereses del Señor. Este se llamaba Apolos, aunque tenía muy buenas intenciones, le falta obtener un conocimiento más exacto de los caminos de Dios. Áquila y su esposa, tuvieron el privilegio de ayudar a este elocuente hombre, con mucho tacto.

Ahora bien, cuando Pablo escribió su carta a los romanos, el gobierno de Claudio había terminado. Así que esta pareja pudo volver a la ciudad de Roma. Dentro del mensaje del apóstol, le enviaba sus saludos a sus colabores. En su hogar también se reunía la congregación de la ciudad.

Áquila y Priscila arriesgaron su vida por su gran amigo, esto les gano la gratitud de todas las congregaciones. Con el tiempo, ellos regresaron a Éfeso para ayudar al grupo que estaba en esa zona.

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