Amad significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de Amad, es una de las ciudades que formó parte de la distribución de la tierra de la tribu de Aser. Sus registros se sitúan en el libro de Josué y nos relata que estaba junto a Alamelec y Miseal, llegando hacia Carmelo que se encontraba al occidente.

Es importante acotar, que la raíz Amad proviene del hebreo Amâd que se traduce como gente que da testimonio, estación o personas que perduran.

Sin embargo, la información que se precisa sobre el pueblo de Amad, no cuenta con detalles específicos respecto a su locación.  Aunque, sí se tienen descripciones que nos dicen que se trataba de un sitio fértil con múltiples llanuras. Y que, además, contó  con diversos emplazamientos que se designaron con tal nombre.

Aser y Amad

Sabemos que Aser fue un varón bíblico que nació en Paddan-aram y el hijo número ocho de Jacob y Zilpa. Ambos personajes fueron siervos del Señor y se les reconoció por el momento en que emigraron hacia Egipto a causa del hambre y las pobrezas que tuvieron que afrontar.

Pese a ello, a Aser se le profetizó un estilo de vida muy diferente. Ya que, el Padre Celestial dijo que sus alimentos serían sustanciosos y que le brindaría deleites al rey. Por lo tanto, se le consideró como a un ser bendito sobre la tierra.

Tales aspectos influyeron en su tribu y en la repartición de Amad. En donde, los hombres eran prósperos y además, se encontraban preparados para la guerra. Pues, existieron guerreros que pelearon en contra de los enemigos que pretendían atacar su territorio.

Amad y la tribu de Aser

De modo similar, en la tribu de Aser no solo se reconoció a la ciudad de Amad para que la habitasen los hijos de Dios. Si no que a la par, se refiere a otros pueblos levíticos que se conocían por el nombre de Misal, Abdón, Rejob y Jelcat.

Todos ellos, evidenciaron la profecía que se hizo realidad por parte de las palabras de Moisés, antes de que entraran en Canaán. Él les ratificó que tanto, Amad como las demás ciudades, encontrarían prosperidad, y sus frutos brindarían bocados exquisitos a sus habitantes.

Tales aspectos se derivaban de Aser, a quien Dios miró con gracia y le confirió un futuro prometedor. De hecho, en la actualidad las tierras que formaron parte de esta tribu, se caracterizan por la producción de cereales y otras cosechas significativas.

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