Aceptar significado bíblico

aceptar

Definición. El significado bíblico de aceptar, es recibir de manera voluntaria o sin oposición alguna lo que se da, ofrece o encarga. Este verbo proviene del latino acceptare, o del vocablo acceptatio que se traduce por aceptación y representa aprobar y recibir por otra. Es decir, una acción desinteresada en la que se aprueba algo, y que a la par, sirve para dar una garantía, consentimiento y aprobación.

Un ejemplo de la palabra se puede palpar en el antiguo testamento, de modo específico en Isaías 33:15, 'El que actúa siempre con honradez, que es sincero y que se niega a conseguir algo con trampa; el que retira su mano y no acepta la coima, que se tapa los oídos. No escucha sugerencias criminales y cierra sus ojos al no ver la maldad.'

Aceptar en la Biblia

Cuando hablamos de este término, debemos destacar que existe diversidad de versículos que lo traen a colación. Uno de ellos, se lee en jeremías 42:21 ante la huida a Egipto. 'Y ahora que se lo comunico, ustedes no quieren aceptar nada del mensaje de su Dios, que yo les transmito'.

Aquí, se muestra por última vez a Jeremías peleando con los de su pueblo, por no escucharlo. Actuar según sus propios deseos y negarse a obedecer al Padre Eterno.

Otra muestra se da en miqueas 6:11 '¿Voy a aceptar que se use balanzas inexactas o que no pese en su bolsa?' Podemos entrever la respuesta de Dios que es clara y nos insta a aceptar la justicia, amar y caminar de manera humilde.

No se trata de seguir un régimen ni obligaciones, sino de tener el corazón y conciencia llenos de pensamientos y acciones positivas. No de actos negativos, quitando a los demás, para enriquecer nuestros bolsillos.

Aceptar a Dios

Al aceptar a Dios como salvador, es entender que a partir de ese momento, es alguien que tiene autoridad sobre la vida. Es esencial saber que el Altísimo posee un propósito para nosotros y nos conducirá y hará su voluntad, sin olvidar que debemos servirle y obedecerle como lo dicen algunos pasajes de la Biblia.

Ahora, no solo hay que confesarlo, sino que hay que vivir según sus mandatos, porque él espera que nosotros nos comportemos como hijos obedientes. Esto implica que más allá de ser súbditos, le sigamos con amor profundo. La motivación tiene que ver con el agradecimiento, su perdón y relación que podemos tener cada día con él, a través del espíritu santo.

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