Silencio significado bíblico

persona sosteniendo un rosario

Definición. El significado bíblico de silencio es el mismo que el de las relaciones humanas. Según el contexto de cómo se use, puede denominarse tiempo de reflexión, sabiduría, recogimiento, prudencia.

Por otro lado, enojo, rechazo, indiferencia o ira. Así, el silencio de Dios que se produce ante las grandes injusticias de la humanidad es señal de una sabiduría a un nivel superior.

También se puede presentar un silencio al momento de implorar ayuda mediante la oración, eso se interpreta como un enojo o decepción por el pecado, o una tardanza a tus peticiones. Si tienes mucha fe y obras bien puede que se te cumpla en su momento.

Los teólogos llaman a las oraciones con alta necesidad 'Súplicas', y explican que el silencio que se recibe no significa que no nos escucha, además nos incitan a 'No calles'.

La calma que da el silencio es una de las mayores virtudes que ofrece la oración, es el canal principal de comunicación con nuestro señor Dios. Cuando Jehová cayó ante súplicas, es una indicación clara de la justicia divina que, a diferencia de los humanos, no se parcializa. De la misma manera, jamás se callará ante las injusticias de un hombre hacia otro.

La metáfora literaria del silencio de Dios

Ella nos indica que en los escritos la aparente ausencia de divinidad en las historias humanas. En la vida de un hombre, es sufrida y percibida por los creyentes como una realidad misteriosa. En la sapiencial, crea cierta antropología que, expone al silencio como una indispensable manifestación de lo justo e inteligente.

Es una actitud que nace del interior y brota del respeto y admiración a lo desconocido. Predispone que debes asimilar el misterio de los demás y del otro. El silencio no solo conlleva a la definición básica de no hablar, es un momento positivo, que construye y realiza una comunión.

No se enfoca en el exterior, también vela por las expresiones del estado interior, que permite crear motivaciones en cualquier ocasión. El silencio explícito, auténtico y libre de deseo, va enfocado en la relación con uno, con los demás y con Dios.

La famosa ilustración 'Ponerse las manos en la boca' puede interpretarse como la imposición que se le imparte a alguien. También es un gesto el cual transmite el sentimiento de asombro, o de quien, a modo de prudencia, guarda silencio en una ocasión en específico.

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