Oriente significado bíblico

oriente

Definición. El significado bíblico de oriente representa uno de los puntos en donde el sol salía de acuerdo a los hebreos.

Su procedencia es del latín y era descrito como 'orion', lo que significaba nacer o en otro caso levantarse. Este era visible en el horizonte y era el lugar en donde el sol sale.

El sentido de la palabra oriente es que es adonde el sol se alza y puede ser que debido al surgimiento de estas órbitas se le diese ese nombre. Es decir, se relaciona en un plano como la dirección o punto cardinal utilizado a modo de guía en algunas instrucciones.

Desde la geografía, esta palabra se reconoce como el 'este'. Y en el mapa del mundo vendría a cubrir el continente de Asia.

Otro tipo de significados se les ha otorgado a esta palabra y no se refiere mucho al sentido astronómico. El oriente suele relacionarse con una carrera, la cual consiste en ayudar a encontrar una dirección.

Lo anterior se refiere a la profesión de un orientador. Es tan relevante que en todo lo que haya una indicación o búsqueda de algo.

El oriente y la Biblia

El sentido de esta palabra como dirección es de uso común, desde profecías hasta lugares maravillosos suelen estar envueltos en este punto cardinal.

Dentro del antiguo testamento, parajes como el jardín de Edén se encuentra en esta orientación. La demarcación del sitio prohibido del desierto en donde Moisés acampó y la hermosa puerta que tenía el templo de Herodes.

En el nuevo testamento el oriente es un signo de fe y esperanza. Una profecía hablaba de una estrella que marcaría el sitio en adonde vendría al mundo el hijo de Dios.

Y fue en esta dirección donde los Reyes Magos llegaron días después guiados por el mismo resplandor. De este modo puede otorgársele un sentido filosófico, como un nuevo nacimiento y renacer.

La historia indica que el oriente era igual de importante en ritos religiosos. Dentro de los templos consagrados a Dios era necesaria y solemne la oración del este para empezar el día o en situaciones especiales.

Como el inicio de cada equinoccio, bien de la temporada de invierno o primavera. Es decir, cuando la noche duraba lo mismo que el día, se podría entrar a lugares santísimos.

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