Lepra significado bíblico

hombre con lepra

Definición. El significado bíblico de lepra es una enfermedad contagiosa que afecta la piel de una persona. En las sagradas escrituras se considera esta afección como un castigo divino por parte Dios a los pecadores. La lepra se hace presente en forma de llagas cutáneas, dependiendo de su estado se declaraba al enfermo como impuro.

En Levítico 13 se habla de manera específica sobre la enfermedad. Además, se define una ley otorgada por Dios a Moisés y Aaron para tratar dicha patología. En Levítico 13:9 se afirma: 'Cuando en un hombre se manifieste una llaga como la lepra, lo llevarán al sacerdote'. El tratamiento consistía en recluir por períodos de 7 días al afectado, revisarlo y confirmar la extensión del tumor o la desaparición del mismo.

Si la lepra se arraigaba a la piel y ampliaba su tamaño, se declaraba la impureza de la persona y se expulsaba de su comunidad. En la Biblia se afirma que la enfermedad también se extendía a las vestiduras y ropas del enfermo.

Curación de la lepra

La lepra se puede curar de forma natural o por la benevolencia divina de Dios. En el primero de los casos el sacerdote rectifica el estado de las llagas. Si estas son secas y más pequeñas, declara al enfermo como puro y se procedía realizar un ritual.

El rito consistía en sacrificar uno de dos pájaros, mezclándolo con agua y madera de cedro, escarlata e hisopo. Luego, se rociaba el líquido por siete días sobre la piel, vestidos o casa del enfermo. La lepra se considera como la plaga que Dios otorga a los pecadores. También se afecta a inocentes para cargar con los pecados de otros, pero luego, se sanará por su sacrificio.

La curación divina de la afección se ha registrado también en la palabra de Dios. Por ejemplo, cuando Naamán se bañó siete veces en el río Jordán, tal y como le indicó el profeta de Israel. También destacan las ocasiones en que el hijo de Dios curó a varios leprosos. En Mateo 8:3 se afirma: 'Jesús alargó su mano, lo tocó y le dijo 'Lo quiero; queda limpio'. Su lepra desapareció de inmediato'.

En Lucas 17: 11-19 también se ejemplifica cuando el Mesías sanó a diez enfermos de lepra. Sin embargo, solo uno se salvó por su fe, pues, fue el único que alabó a Dios en señal de gratitud. Estas acciones de Jesús ayudaron a reintegrar a los impuros para que fuesen aceptados en su comunidad.

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