Ídolo significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de ídolo se refiere a la imagen vista como deidad y es seguida por una o más personas. Veremos que estos pueden estar conformados por demonios, espíritus o ideas paganas a las que representa.

Desde la antigüedad, veremos como diferentes pueblos adoraban a sus ídolos. Por su parte, los egipcios eran politeístas y construían grandes estatuas a sus dioses. De igual manera, los israelitas tenían por costumbre adorar diferentes deidades, siendo el más destacado Baal con forma de toro.

Contra esta fuerte idolatría, tuvieron que luchar los discípulos de Cristo, pues nos tenían que hacer entender que solo existe un Dios. Entonces, esta fuerte lucha contra la idolatría, la seguimos viviendo en la actualidad.

Esto se debe, a la proliferación de ídolos falsos, creados con la finalidad de fortalecer al demonio. Veremos como estos grupos, se ocultan amparados en las fuerzas de la naturaleza. También tratan de engañar mediante los signos del zodiaco, las estrellas, la adivinación y hechicería.

Becerro de Oro, ídolo de los israelitas

Vamos a encontrar en la Biblia, el relato relacionado con esta imagen, forjada en oro fundido. Según vemos en la historia, fue hecho por los israelitas, para seguirlo y adorarlo, cuando Moisés se ausentó al monte Sinaí. Este se estuvo cuarenta días allá, recibiendo los diez mandamientos de la ley de Dios.

Cuando regresó, se encontró con el ídolo falso que habían formado para rendirle culto. Fue tal su ira, que lanzo al suelo las piedras talladas por el Altísimo, donde se encuentra la prohibición a adorar ídolos falsos. Esto se debe, a que nuestro Señor, creador de todo lo existente, es el único Dios.

Idolatría pagana o religiosa a los ídolos

Cuando hablamos de ídolo, no solo nos referimos a la estatuilla de oro, bronce, pasta o madera. En realidad, hacemos referencia a cualquier objeto o bien corpóreo o incorpóreo al que se le rinda culto.

El ser humano, siempre debe mantener su fe firme y guiar su actuar a través de la palabra de Dios. De lo contrario, está en peligro de formar sus propios ídolos, es decir, hacerse esclavo de los placeres terrenales.

Es indiferente si estamos frente a una idolatría pagana, secular o religiosa, lo importante es enfrentarnos a ella, fortaleciendo nuestra fe. Ya que, encontramos casos, donde se idealiza a otra persona, un cura, una pareja, un bien que nos proporciona placer o comodidad. Esa actitud está siendo manipulada por el demonio, para que idolatres cosas, sin ni siquiera notarlo.

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