Esculpir significado bíblico

esculpir

Definición. El significado bíblico de esculpir, es labrar, tallar o grabar la piedra y otros materiales moldeables como la madera o el metal. Todo ello, con el propósito de recrear imágenes, placas o estatuas de diferentes trabajos.

En los tiempos antiguos, las personas realizaban la acción de esculpir placas con grabados y mensajes significativos que tenían frases alusivas a Dios. En las piedras, reflejaban los nombres de los hijos de Israel.

De hecho, se tiene registro de que el rey de Tiro, a quien se le conocía como Hiram, consiguió un hábil obrero para esculpir las bellas obras que adornarían el palacio de Salomón. En donde, se exhibían desde leones, hasta bueyes y querubines de todos los tamaños.

Esculpir y la ofensa contra Dios

Esculpir no era bien visto cuando se creaban becerros de oro o figuras de animales. Puesto que, estos se destinaban para los idólatras y tal actividad la prohibía Dios. Por cuanto las esculturas se identificaban con los actos paganos de los hombres.

Es por eso que en Cannán, Babilonia y Asiria, se dio la orden de que el pueblo evitara esculpir figuras que sirvieran como símbolos de adoración que eran ajenos al Señor. Dios declaró que solo Él podría consolar al pueblo de Israel y que destruiría todo aquello que atentara contra su sagrada voluntad.

Esto se refleja en el siguiente pasaje bíblico de Isaías 51: 15-'Porque yo tu Señor, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.'

Esculpir espiritual

En algunas ocasiones, el pueblo de los israelitas se sentía abandonado por Dios a causa de los pecados que cometían. Fueron muchas las personas que se angustiaron y desolaron porque el Padre no atendía a sus llamados. Pese a ello, el altísimo siempre estuvo presente.

Dios jamás olvida a sus hijos y es por eso que libró a su pueblo y se encargó de esculpir a todas esas personas cuyas vidas preservaría por siempre.

En la actualidad, podemos decir que el Padre Celestial cumple la tarea de esculpir nuestros corazones con el propósito de que le glorifiquemos y alcancemos sus promesas. No importa los padecimientos y los males que afecten nuestras vidas porque Dios nos librará para que podamos contemplar su gloria.

Todo esto, significa que nuestra vida está en sus manos y que podemos estar tranquilos al saber que va a esculpirnos para que nadie nos aleje de su presencia divina.

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