Cielo, cielos significado bíblico

nubes sol

Definición. El significado bíblico de cielo, cielos expresa a las nubes y muchas cosas que se observan en el firmamento. Se usa de manera figurada la mayoría de ocasiones. En los lenguajes arameo, arábigo, arcádico y garitica se llamaban shamayim.

Se encuentra alrededor de 420 veces expuesto en los periodos hebreos bíblicos. El primero uso es para señalar que los cielos son bóvedas celestes, o ámbitos celestiales. Aquí es donde vuelan las aves, y viven las almas libres.

En un relato famoso del pasado, la cabellera de Absalón se enredó en unas ramas que se ubicaban en la tierra, por lo que quedó suspendida entre la plenitud del planeta y el firmamento. Se comprende paraíso glorioso.

Lugar donde se dan las visiones del cielo

El plano celestial es el ambiente en el que el contexto florece, un ejemplo de ello lo vemos cuando David levantó sus ojos y notó al ángel de Jehová que vivía entre el cielo y tierra.

Además, contaba con una gran espada desvainada en su mano, que apuntaba el pueblo de Jerusalén, por ello era una señal clara de que en ese sitio estaría gran parte de los relatos más antiguos de los cuentos bíblicos.

Los cielos puede referir también al ámbito de una zona aún más lejana de la superficie en el que residimos. Es aquí donde inician los relatos del fenómeno conocido como la escarcha, el fuego, la nieve, el granizo o la misma lluvia. Es el mismísimo depósito de Dios, allí es donde calcula los suministros, los recursos de nosotros, siendo amo y señor de todo.

Un relato claro es lo encontramos en un pasaje de Gen, el cual dice que Dios creo la bóveda, y paso a separar las aguas que estaban debajo de ella, de las que se encontraban en la región superior. De esa manera, el señor nombró la bóveda del cielo.

Los cielos puede definirse como el lugar donde las estrellas, la luna y el imponente sol habitan. Por lo que existen dos bóvedas, una designada a la noche, y otra al día. Las imágenes que representan la creación del universo casi siempre tildan al cielo como una gran cornisa, una zona donde el pergamino no alcanza para plasmar.

En la creación del planeta, Dios, luego de crear muchas cosas los primeros días, procedió a inventar el cielo en el quinto día.

Subir