Alzar significado bíblico

alzar

Definición. El significado bíblico de alzar, es levantar o mover hacia la parte superior una cosa, edificación o persona.

Se trata de una palabra muy común que se emplea en la misa, cuando el Padre se encarga de alzar la hostia y el cáliz sagrado luego del acto de la consagración. También, sirve para engrandecer las acciones de una persona cuyo comportamiento sea bueno y recto.

Alzar los ojos ante Dios

En las sagradas escrituras, se encuentra un hermoso versículo de Hebreos 12:1-2 que dice lo siguiente, 'Corramos con paciencia la carrera que tenemos en el futuro, alzar los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, y menospreció el oprobio, por lo que, luego se sentó a la diestra del trono del Altísimo.'

Tales palabras nos indican que es importan apartar la mirada de las distracciones u otros objetos que nos quiten la atención sobre Cristo. Ya que, solo debemos alzar nuestros ojos para adorarle y acercarse hacia el cielo, en donde, se encuentra reinando al lado de Dios.

Es relevante exaltar, que en los textos antiguos de la Biblia, se hace mención a diversos personajes que alzaron su mirada. Tales como, Abraham y Lot al momento en el que se dio su separación. Sin dejar de lado, a Isaac y Rebeca cuando se juntaron y a Moriah al frente de su tienda.

A su vez, en el evangelio de San Juan se nos recalca que Cristo fue capaz de alzar sus ojos hacia el cielo en determinadas circunstancias, solicitando la ayuda de su Padre Celestial.

Alzar la vista y arrepentirse

No es un secreto que en la antigüedad también existieron hombres que se encontraban alejados de la palabra de Dios. Por eso, le desobedecían y cometían iniquidad en la tierra.

Sin embargo, el propósito de Jesús era salvar no a los justos, sino a los pecadores. Él, deseaba que se arrepintieran por sus malos actos y que tuvieran la valentía de alzar la mirada y reconocieran la figura del Eterno.

En los escritos de Lucas, se hace mención a los pecadores que se justificaron por medio de la fe y con la gracia y virtud redentora de Cristo. Ya que, su sangre limpió sus corazones y les brindó la paz para con Dios que les concedería la vida eterna en el reino de los cielos.

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