Tropiezo significado bíblico

tropiezo

Definición. El significado bíblico de tropiezo, es caída o impedimento. También, se asocia con los obstáculos o las piedras que en algunas ocasiones surgen en el camino y que no nos dejan progresar. Por lo tanto, ciertos actos se consideraban como trampas que la gente colocaba de manera intencional en la vida de otros, sobre todo de sus enemigos.

Es por ello, que en el pueblo de los israelitas, surgió una ley en donde se prohibía realizar semejantes acciones. De hecho, en Levítico 19:14, Dios les dice a la comunidad de Israel que 'no maldecirán al sordo, y delante del ciego no colocarán tropiezo, sino que tendrán temor del Señor.' Más adelante, en el Nuevo Testamento, el tema se comprendió de manera figurada.

Tropiezo como metáfora espiritual

En Israel, existían diversos tipos de tropiezo que eran espirituales para los hombres. Uno de los más sobresalientes, era el oro y la plata que desviaban a los fieles de Dios de seguir sus estatutos. Ya que, los invitaba a querer poseer más riquezas y bienes materiales que no necesitaban. Y que a la vez, no agradaban al Padre Celestial.

Otro de los tropiezos más comunes, eran las falsas idolatrías que tentaban a los hombres a adorar figuras paganas o a otros dioses. Siendo así, que la naturaleza de las cosas, amenazaba a las personas en su andar y a alejarse del Señor.

De hecho, podría decirse que Jesús fue un tropiezo para los judíos que se negaban a creer en sus palabras de vida. En tanto que, el apóstol Pedro también lo fue cuando le dijo que desobedeciera el camino que lo llevaría a la cruz. Ante ello, Jesucristo le respondió, '¡Aléjate de mí, Satanás!; eres mi tropiezo, porque no colocas la mirada en las cosas de Dios, sino en la de los hombres.'

Sin embargo, Jesús decía que los tropiezos eran necesarios porque probarían la fe y la tenacidad de los hombres. Tales piedras surgirían en el camino y lo harían más confuso, pero lo importante, era seguir siendo obediente y disciplinado.

De igual forma, Dios nos dice que somos seres con libre albedrío y tenemos libertad para tomar nuestras propias decisiones. Pese a ello, esto no significa incitar a los más débiles  a tropezar ni afectar el camino que tengan con el Padre Celestial.

Por lo tanto, debemos abstenernos de ser una piedra de tropiezo con los semejantes y llevar en nuestros corazones el amor y la provisión del Altísimo.

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