Ofensa significado bíblico

ofensa

Definición. El significado bíblico de ofensa se refiere a una falta, pecado, traición o transgresión. Este término se relaciona a todo aquello que gire en torno a un daño o alguna acción negativa que pueda resultar con consecuencias físicas, morales, espirituales o emocionales.

Ofensas a Cristo

Este tipo de ofensas cometidas en contra de Dios, también se conocen como 'blasfemias'. Según el 'derecho canónico', una blasfemia es una ofensa mediante toda aquella palabra injuriosa a Dios.

Este tipo de ofensas se pueden cometer por medio de diversas acciones. Negar a Jesucristo, exclamar atributos negativos hacia Él, maldiciendo o detestando su nombre son algunas de estas ofensas directas. También se entiende como ofensa indirecta a cualquier acción negativa o palabras injuriosas pronunciadas frente a las cosas consagradas a Dios y el cristianismo.

El pecado también cuenta como una ofensa, es arremeter contra la ley divina de manera consciente y voluntaria. Alejarse de la voluntad de Dios para entregarse al mundo también resulta ofensivo, agregando el hecho de hacer que otros se aparten de Dios por obedecer falsos testimonios que desacrediten la bondad del Padre y la vida eterna, permaneciendo junto a la vida en decadencia, que es muerte.

Dentro de los pasajes de la Biblia, encontramos diversas historias de personajes que cometieron ofensas hacia Dios, pero recibieron el perdón gracias a su inmensa misericordia, que fue más grande que sus actos. Un ejemplo de esto fue David, quien obtuvo el perdón del Padre a pesar de las acciones que lo habían ofendido.

Consecuencias de las ofensas

Dios nos instruye en todo, mediante su palabra nos da instrucciones a seguir para tener una vida de rectitud. Una de las ofensas que podemos cometer en contra de Dios es la desobediencia de su palabra, la cual es edificante para nosotros.

Él nunca deseará que tomemos un mal camino, pero cuando decidimos desobedecer tenemos que pagar el precio. Tal como ignorar las leyes, las ofensas por desobediencia nos afectan de manera muy directa.

Ofender a Dios por no acatar sus normas, el pecado, el odio hacia otros o hacia nosotros mismos, la blasfemia, los males de la carne y toda aquella elección voluntaria de andar en caminos de oscuridad nos puede hacer daño, ya sea de forma espiritual, física o moral. La piedad y el amor de Dios hacia nosotros es infinito. Por lo que siempre podrás reconciliarte con el Padre para recibir su perdón y tomar un camino justo.

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