Dominio propio significado bíblico

dominio propio

Definición. El significado bíblico de dominio propio, es la capacidad que tiene una persona de reprimir sus acciones o expresiones y hasta, pensamientos. Este término en hebreo y griego, idiomas en que se escribió la Biblia, expresan control propio. Y las escrituras mencionan esta cualidad, como parte de la personalidad de Jehová y de Jesús. También es concedida por Dios a todo aquel que desee cultivarla, a través del espíritu santo.

Es importante destacar que las personas que desarrollan este rasgo, tienen efectos positivos en su vida. Ya que no se dejan llevar por sus impulsos, y les evita consecuencias desastrosas. Pero asumir esta posición no es tan sencillo, implica una plena disposición del individuo. Y más aún la ayuda del todopoderoso, quien tiene el poder de actuar. Porque nuestra tendencia pecaminosa nos impide desplegar autodominio a grado cabal.

El autodominio, la sabiduría y el temor a Dios

La persona que ejerce dominio propio está demostrando que es sabio. Desde el inicio de este mundo, el hombre basa la vida en satisfacer sus deseos. Esto lo hace ser egoísta, y de esta manera estaría dando rienda suelta a sus intereses. Por lo tanto, la palabra de Dios invita a que seamos personas sabias, y eliminemos toda mala inclinación.

Debemos ver nuestra personalidad, para saber qué rasgos eliminar. Y de este modo, comenzar a trabajar en los que es importante adquirir. Según los consejos de nuestro creador, registrados en la Biblia. Él es la fuente de la sabiduría, por tal motivo al pedirle sabiduría podemos adquirirla. Y en nuestra personalidad se harán evidentes los cambios positivos.

Además, cuando conocemos a Dios a través de su palabra, nos damos cuenta lo mucho que nos ama. Y quienes la valoramos, luchamos por no desagradarlo, evitando hacer cosas que vayan en contra de su voluntad. A esto se le llama temor a Dios, un pavor sano que motiva a ir de acuerdo a sus normas.

Personajes bíblicos que demostraron dominio propio

Son muchos los personajes bíblicos que desarrollaron autodominio, y que nos sirven hoy de modelo. José, el hijo de Jacob, ejerció dominio propio cuando la esposa de Potifar intento inducirlo a acostarse con ella. Él la rechazó de plano, a pesar de su corta edad y experiencia, por el temor a Dios. Noé, Abraham, Jesús, Pablo, entre otros, son ejemplos dignos de imitar si queremos practicar el dominio propio.

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