Cerdo significado bíblico

cerdo animal

Definición. El significado bíblico de cerdo hace referencia al animal mamífero de patas y cola cortas, hocico achatado que se cría para el consumo humano.

Debido a su higiene y la alimentación a base de carroña y desperdicios, el cerdo es altamente aborrecido en la época bíblica. Todo lo que era referente a este animal, incluido quienes los criaban y trabajaban con ellos eran rechazados entre los demás habitantes.

En Egipto, si alguien por error tocaba un cerdo debía asearse de forma inmediata sus manos y cualquier otra parte del cuerpo que haya tenido contacto con tan inmundo animal. Así mismo, los criadores de cerdos no eran permitidos en los templos de adoración, y sólo conseguían esposas dentro del grupo de personas que trabajaran lo mismo.

El término cerdo en la Biblia, se menciona pocas veces pues para los judíos este era un animal considerado muy asqueroso e inmundo. No podía ser criado ni usado para el consumo, y mucho menos ser entregado como sacrificio, pues se consideraba como una gran falta a Dios. Sin embargo, por lo que señala Isaías, los israelitas también llegaron a consumir la carne de este animal durante el tiempo de la apostasía.

Cerdos y demonios

Jesús no obstaculizó que los demonios que fueron expulsados poseyeran los cuerpos de cerdos tal vez con fines de saciar algún placer antinatural. Ya que Dios creó a todos los animales, estos le pertenecen; como representante de Dios, Jesús podía permitir tal posesión.

Que los demonios entraran en la piara de cerdos demostró que estos entes malignos ya no ingresaban a los cuerpos del hombre. También dejó en evidencia ante los ojos de quienes pudieron observarlo el daño que sufrían aquellas criaturas que fueran poseídas por demonios.

De igual forma, esto demostró a los espectadores el poder que poseen los demonios sobre las criaturas carnales; pero demostró más aún el poder de Jesús sobre los demonios. Quizás, es posible que todo esto haya cumplido el propósito de Jesús y explique la razón por la cual permitió que estos espíritus poseyeran los cerdos.

Los hombres que han conocido la palabra de Dios y luego vuelven a sus antiguas costumbres son como cerdos que luego de ser lavados se revuelcan en su estiércol. Así mismo, la mujer que es bella en el exterior pero en su interior no es prudente también es comparada con un cerdo con arete en la nariz.

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