Buey significado bíblico

buey

Definición. El significado bíblico de buey se refiere a un animal castrado y el más apreciado en las épocas bíblicas para el cultivo y para trillar el trigo. También se le conoce como toro esterilizado. La emasculación del buey, cuya naturaleza es procrear, debe efectuarse cuando poseen una edad de 12 y 24 meses.

Animal de fachada grotesca, velluda y torpe. Inclinan su cabeza y se dirigen hacia adelante, pero a través de sus ojos sabe quién es su dueño, no es rebelde. El discípulo buey está al tanto de reconocer a su autoridad, al Señor de los Cielos e igualmente a sus progenitores en la fe.

En el tiempo en que no coexistían los tractores de Massey y Fergusson las labores de arado eran agotadores y de poca productividad si no se poseían bueyes, pero cuando un cultivador los poseía, era el más adelantado.

El buey es el robusto vacuno, consagrado al engorde y trabajo o tareas de arrastre, fundamentalmente actividades rurales y el transporte de cargas. Para que un robusto bovino se convierta en buey, se necesita de su castración posteriormente de la pubertad.

Los egipcios fueron los iniciales en venerar al buey y a la res en culto, del que se encuentran todavía cadáveres en la India. Este acatamiento religioso pasó posteriormente a los griegos, los cuales en los principales períodos no sacrificaban, sino a bueyes que cuya cabeza no tuviera aún pasado por el yugo.

En el tiempo decembrino, el buey y el burro en los días que se celebra el pesebre, desde una perspectiva simbólica bíblica, evocan el trabajo, el esfuerzo y la paz. Evidentemente, estos animales están simbolizando las aspiraciones que todos los seres humanos de buena voluntad poseemos en nuestro corazón al alabar, nuevamente, el nacimiento del niño Dios.

Significado espiritual del buey

Es un animal que simboliza la paz en su más pura naturaleza. Tanto así que el simbolismo de este animal se refleja por medio del trabajo inquebrantable y con determinación. Todo esto se trascribe en unas condiciones espirituales, que hacen que los individuos se observen personificadas por el buey, y posean un gran saber y paciencia.

El buey es capaz de percibir fuertes emociones en sus relaciones con los otros. Le lastima considerablemente ciertos comentarios hasta el punto de deteriorar su autoestima, de tal manera que ese semblante ambicioso revela completamente una inseguridad, la cual procura que no se exprese o muestre a nadie.

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