Anat significado bíblico

anat

Definición. El significado bíblico de Anat, es padre de un personaje que aparece en el libro de los Jueces y cuyo nombre es Samgar. Y que, proviene del hebreo Anâth y se traduce como eco, respuesta o contestación. A su vez, existe un relato en el que se manifiesta que acabó con la vida de seiscientos hombres que eran de los filisteos.

Por otra parte, el término tiene relación directa con una diosa cananea que se llamaba Bet-Anat y cuyos registros aparecen en las listas egipcias de Palestina. Se caracterizó por ser una joven hermosa, impetuosa y líder de guerras en conjunto con Atenea. Además, se le atribuían favores respecto al tema de la fertilidad.

En este sentido, la palabra Anat también se asocia con una ciudad cananea que conformó parte del territorio de Neftalí. La cual, se situó cerca de Horem y Bet-semes. A las personas que allí residían, se les expulsó de tales aldeas.

Anat padre de Samgar

Samgar fue uno de los jueces de Israel y sucesor de Aod, y a su padre se le reconoció por Anat. Se trata de un personaje bíblico que le ofreció a Dios su voluntad y fue firme ante sus estatutos. Pues, con lo que le otorgó, se hizo cargo de salvar a la nación de los israelitas. Tal y como el Altísimo lo estipuló.

Y es que, Samgar era un hombre ordinario que siguió las enseñanzas de su padre, Anat. Es por ello, que hizo un trabajo estupendo al hacer lo correcto a los ojos del Señor. Dado que, no tuvo temor y obedeció su palabra, teniendo un gran impacto para sus semejantes.

En cuanto a sus raíces, sabemos que provienen del linaje de Anat y que se consideran cananeas. Es por eso, que Samgar podía ser un hombre judío. El día que mató a los filisteos, utilizó tan solo una vara que le servía para arrear a los bueyes. Su valor radica en que se enfrentó a más de seiscientos hombres y salió victorioso gracias a la fe que colocó en manos de Dios.

Enseñanzas de Anat y Samgar

De tales personajes, podemos tomar de ejemplo el llevar una vida que nos conduzca siempre hacia el camino de la salvación. Así como el hijo de Anat confió y triunfó en su misión, nosotros podemos inspirarnos y estar a la entera disposición del Altísimo. No importa que tan pequeños nos sintamos, el Padre Amado tiene cosas maravillosas aguardando para nosotros.

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