Alva significado bíblico

alva

Definición. El significado bíblico de Alva, es personaje que tiene registro en la descendencia de Esaú y cuyos datos aparecen en el primer libro de las Crónicas. A su vez, se le catalogó como uno de los jefes más relevantes de Edom y que dio paso a la creación de la tribu de los edomitas.

Por su parte, el término Alva proviene del hebreo Alwâh y Alyâh que se traduce por altura o iniquidad que se instaura en el corazón de los hombres.

Alva y Esaú

Sabemos que Alva figuró como uno de los jefes de Edom cuando se dio la muerte de Hadad y sucedieron otros en su lugar. Tal es el caso de Timna y Jetet, que también ejercieron su poder en la región.

Su relación con Esaú tiene que ver con sus antepasados. Pues, este hombre fue uno de los que se consideró como un judío que lideró al pueblo cuando regresaron hacia Jerusalén. A la par, se encargó de conducir a diversos sacerdotes y a los levitas que con ellos se encontraban. Todo esto, con la finalidad de que retornaran hacia sus ciudades de origen.

De hecho, el papel de Esaú fue preponderante porque quiso restablecer una ley de autoridad que los pobladores no tenían antes. De tal modo, podrían cumplir con los estatutos y las ordenanzas impuestas por el Señor y que vinieron de la mano de patriarcas como Moisés o Abraham.

Alva y los jefes de Edom

En el libro del Génesis, existe un versículo que hace mención a los reyes que ejercieron su poder sobre la tierra de Edom. Esto aconteció antes de que se liderara en concreto al pueblo de Israel. En un inicio, Esaú fue quien tomó las riendas y repartió las tierras. Pues, a él se le consideraba como el padre de los edomitas, en donde, también figuró Alva.

Asimismo, el reinado de Alva representa el gobierno de la carne que más adelante y a lo largo del nuevo testamento, se convertiría a Jesucristo. Lo que a la vez, se convierte en un estado espiritual más profundo con el Padre Celestial.

De todos modos, Alva al ejercer su mandato, tuvo a Dios presente y mantuvo sus estatutos para que los moradores lo siguieran. Todo ello, les ayudó cuando se dispusieron a seguir el camino que les conduciría hacia la promesa de la tierra prometida que en ese entonces, se le conocía como Caanán.

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