Abda significado bíblico

abda

Definición. El significado bíblico de Abda es siervo. Las personas que llevaron este nombre hicieron honor al mismo trabajando para un rey o en el templo del Dios de Israel. La primera persona que se menciona en los textos bíblicos, llamado Abda fue el padre de Adoniram. Su hijo fue un príncipe del rey Rehoboam.

Este rey era el primogénito del sabio Salomón, quien en sus últimos años se desvió de la adoración pura. Él sirvió a los dioses paganos de sus esposas extranjeras y oprimió al pueblo con normas muy pesadas. El sucesor al trono, en un principio, trató de enmendar los daños que había hecho su padre al edificar altares a otros dioses.

Sin embargo, no siguió buscando la guía divina, sino que se dejó llevar por los consejos de sus amigos, con quién creció. Cuando el pueblo le pidió que eliminará algunas de las medidas opresivas que impuso Salomón, este hizo caso omiso. Así que siguió el consejo de sus amigos y endureció más las exigencias. Esto ocasionó el repudio del pueblo.

Abda y su historia en la Biblia

Adoniram, hijo de Abda, era un príncipe del rey y administrador capaz, encargado de los reclutas de trabajo forzado. Antes había participado en muchos proyectos de construcción de Salomón. Adoniram y el rey fueron golpeados por el pueblo y le dieron muerte al hijo de Abda.

Rehoboam escapó de ser asesinado y organizó un ejército de 180.000 para someter a  10 tribus a la fuerza. Su objetivo tuvo éxito. Luego, por medio del profeta Semaya, Dios le prohibió luchar contra sus hermanos.

Otro hombre que llevó dicho nombre fue un descendiente de Jedutún. Este levita se presume es el mismo que menciona 1 crónicas 9:16. Fue uno de los israelitas exiliados que volvió a Jerusalén. Se piensa que participo en la reconstrucción del templo, bajo la dirección de Esdras y Nehemías.

Los israelitas en medio del destierro respetaron el servicio sacerdotal. Estos se organizaron para mantener en ejercicio a las cabezas sacerdotales. Esto también incluía a las casas paternales de los levitas. Por eso, cuando pudieron regresar a su tierra, Esdras quiso que muchos de los pertenecientes a estas familias lo acompañaran.

De este modo, se podía reconstruir el templo y el servicio de adoración pura a Dios. Estos fieles levitas, como Abda, ayudaron a superar todas las pruebas y obstáculos que se presentaron en su regreso a Jerusalén. Todo esto llevó a una recompensa, pues pudieron volver a desempeñar sus puestos en el templo.

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