Pobre significado bíblico

pobre

Definición. El significado bíblico de pobre es, necesitado o menesteroso. Es decir, hace alusión a las personas que son impotentes dentro de la sociedad, pero también se refiere a la pobreza del espíritu. A lo largo de las Sagradas Escrituras, podemos apreciar diversos pasajes en donde se menciona tal aspecto en Job y en los siervos de Dios.

Asimismo, se relata que los devotos debían mostrar cierto desapego de sus bienes materiales y terrenales. Ya que, el Cielo se destina a las personas que confían de forma plena en el Señor y no se apegan a las cosas que consiguen en la tierra. De hecho, los apóstoles dejaron todos sus objetos de valor cuando decidieron seguir a Jesús.

La ley de la pobreza ante los ojos de Jesús

Si una persona era pobre de esóiritu para Jesús, significaba que dependía de Dios, le adoraba y estaba disponible ante el Él en cualquier situación. Por lo tanto, no debía poner su entera confianza en los humanos o en los recursos materiales, sino en el Creador. A la vez, el pobre espiritual poseía una actitud de servicio y una aceptación por las leyes.

La justicia para los pobres

Dios advirtió que el pueblo que estaba pasando necesidad, obtendría justicia tanto en la tierra como en el Cielo. Por tal razón, los que tenían hambre podían comer de los campos ajenos o espigar si así lo deseaban. En tanto que, las cosechas de los viñedos se destinaban en el año sabático a los más necesitados según los estatutos del Señor.

Cabe destacar, que dentro de las enseñanzas de Cristo se les daba gran importancia a los pobres. Ya que, de ellos, sería el reino de los Cielos por su fidelidad y humildad. Y es que, Jesús siempre fue pobre durante su vida, desde su nacimiento en un establo hasta su muerte en una tumba prestada.

Es por ello, que Dios se pone de parte de los pobres porque serán los que reciban la herencia de los ricos en el Cielo. Son quienes verán al Padre por su corazón limpio y desprendido de todo bien material. Recuerda que, Jesús decidió hacerse pobre y ayudó a miles de menesterosos al obrar milagros que se basaron en su fe.

Así pues, la carencia de objetos se consideraba como algo positivo que las personas debían alcanzar con el propósito de conocer a Dios. Pues la pobreza del espíritu sí era verdadera.

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