Majestad significado bíblico

majestad

Definición. El significado bíblico de majestad es grande o superior. Este era un título que se les otorgaba a los emperadores o reyes de una región. Una vez que se les llamaba así, recibían un trato especial. Por lo que debían enaltecerlo y respetarlo, esto quería decir que no podían ir en contra de sus dichos.

¿Quién recibió la honra de majestad en los reinos antiguos?

Este título se empleó por muchos pueblos en la antigüedad, uno de los más resaltantes fueron los reyes de Babilonia. Nabucodonosor, gobernante de los días de Daniel, recibía el trato digno de una autoridad suprema y todos sus súbditos debían dirigirse a él usando ese alías.

Un día, él tuvo un sueño sobre un árbol que crecía y era próspero. Sin embargo, un vigilante que bajaba de los cielos lo cortó hasta el tocón y le colocó ataduras de hierro. Como sus sacerdotes no podían descifrar su significado, mandó a buscar a Daniel para que lo interpretara.

Cuando Dios reveló a su profeta el mensaje que debía dar, este se inquietó. No obstante, con valentía le indicó al rey que su gobierno se lo quitaría. Ese hombre incrédulo ante esas palabras mencionó que sus esfuerzos por hacer de su país un lugar fuerte no eran en vano.

Más bien debía recibir la gloria de su majestad. En ese momento Jehová lo condenó a salir de entre la humanidad y andar como los animales en el campo. Con el tiempo, al recobrar el juicio pudo reconocer que no hay Dios parecido al de los hebreos.

¿A qué se le consideraba un delito de lesa majestad?

Los romanos, como otras naciones, al principio tenían una república. El término majestad se refería a la dignidad que sus habitantes le debían al estado. Por eso, esa figura era respetada ante y sobre todo. Para ellos era un delito grave violar ese estatus supremo.

A una persona se le podía acusar de lesa humanidad por celebrar una fiesta en un día de luto nacional o cuando con sus actos o palabras mostraban deslealtad. Sin embargo, en su época más grandiosa ofender de alguna manera al emperador era un crimen muy grave.

Por eso, los hombres no podían ni siquiera para en un burdel con una monedas que tuvieran el retrato de su majestad. Esa palabra es ideal si se emplea al referirse al único ser supremo en el universo, el Dios verdadero.

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