Juana significado bíblico

juana

Definición. El significado bíblico de Juana es Jehová ha mostrado favor. Es la forma abreviada del nombre femenino hebreo Jehohanán. Esta mujer tuvo el privilegio de que Jesús le curara de sus dolencias. Ella era la esposa de Cuza, el encargado de la casa de Herodes Antipas. Eso le daba de oportunidad de tener los ingresos suficientes para vivir de manera cómoda.

¿Cómo mostró Juana su agradecimiento al Mesías?

Jesús acostumbraba a enseñar a las personas las verdades de su padre. Era tanto el tiempo que invertía en esto, que algunas mujeres que lo seguían decidieron atender sus necesidades y las de sus apóstoles. Además de Juana, estaban María Magdalena, Susana y otras más. Ellas se encargaban de contribuir con el bienestar físico, cocinando y sirviendo los alimentos.

Es posible que también le diera hospedaje en sus hogares y lavaran sus prendas de vestir. La posición social de Juana, era conveniente, ya que poseía los recursos necesarios para suministrar una buena comida a su Maestro. Aunque Jesús tenía el poder de alimentarse y mantener su higiene de manera milagrosa, no desperdició ese don en cosas vanas.

Es por eso, que la labor que hizo Juana y sus compañeras, fue muy valioso para estos hombres que se desgastaban en los intereses del reino. Estas actividades se consideran parte del servicio sagrado que los siervos de Dios debían hacer. En las leyes que tenía el pueblo, se ordenaba que su amor al prójimo los motivaría a prestarles la ayuda a su semejante. Sin embargo, en este caso era más especial porque la colaboración se le daba al hijo de Dios.

¿Qué privilegio tuvo Juana después de la muerte del Mesías?

Juana y sus amigas fueron testigos oculares del asesinato de Jesús, lo cual debió ser muy triste para ellas. No obstante, según la costumbre judía, este grupo prepararon unas especias y aceite para untarle al cuerpo. Cuando ellas llegaron al lugar donde enterraron al Maestro, se percataron que la roca que tapaba la puerta estaba abierta.

El grupo pensó que habían saqueado la tumba, pero al entrar no vieron al cuerpo de Jesús. Sin comprender lo que pasaba, de repente se le aparecieron dos hombres con ropas brillantes, quienes les informaron que su Maestro no estaba muerto.

Tal como se había profetizado, a él se le resucitaría. Ellas se fueron a buscar a los once apóstoles para informales lo sucedido. Al principio, no les creyeron, pero cuando se acercaron al sepulcro constataron que el cuerpo no estaba allí.

Subir