Unción, ungir significado bíblico

uncion ungir

Definición. El significado bíblico de unción, ungir, corresponde a un vocablo hebreo que se traduce en derramar o untar con aceite a alguien. Lo cual representaba que este se dedicaba a un servicio especial y sagrado.

Referencias del término unción, ungir

La acción de ungir consistía en untar aceite en la cabeza. Este era un líquido especial, no cualquier sustancia. En la ley dada a los israelitas, mediante Moisés, se dio instrucciones sobre cómo debía prepararse ese aceite. Se tenía que escoger ingredientes específicos, los más selectos para la mezcla. Entre ellos, canela y cálamo aromático, mirra, casia y aceite de oliva.

Esa preparación no debía utilizarse para otros fines y sin autorización. Hacerlo, constituía una ofensa grave. Porque era un aceite sagrado, su uso se limitaba para actos santos. Como la elección de reyes escogidos por Dios. Lo cual denotaba la santidad del nombramiento.

Se tenía que echar en la cabeza y este se extendería hacia la barba, cuello y prenda de vestir. El hecho dejaba claro la elección de la persona para ejercer una función especial. Tal como ser rey o siervo de Dios. Los hebreos de la época bíblica ungían a quienes serían sus gobernantes. De ese modo confirmaban el nombramiento de manera oficial.

La unción en tiempos bíblicos

Se consideraba una muestra de favor y apoyo por parte de Jehová el untar aceite sobre la cabeza. Esto lo evidencia los relatos donde se narra los nombramientos de reyes de Israel como parte de la voluntad divina. Samuel ungió a Saúl y con eso, todos llegaron a saber que era el gobernante elegido por el creador.

Asimismo, David recibió esa designación, pero no solo a quienes regirían una nación se les untaba. También a los que servirían de sacerdotes. Tal es el caso de Aarón, Moisés roció aceite sobre él y su ropa. Confirmando su designación como sumo sacerdote. Por otra parte, se ungía a los utensilios y otros implementos que se utilizaban en el tabernáculo y después en el templo.

Eran objetos santos por lo que debía ungirse. Estos tampoco podían usarse en otras actividades que no fueran las sagradas. En el caso del hijo de Dios, Jesús, no se le ungió al enviado, con aceite, sino, con espíritu santo. Su unción fue única, como profeta, sumo sacerdote y rey. Además a los que forman parte del nuevo pacto para gobernar con cristo en el cielo, también se les ungió por espíritu.

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