Posesión demoníaca significado bíblico

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Definición. El significado bíblico de posesión demoníaca se refiere al dominio que ejerce un espíritu maligno sobre una persona. Es decir, el poder de las fuerzas malévolas usadas para controlar las facultades físicas y mentales de un ser humano. Los demonios son entonces capaces de mantener prisionera a su víctima, y así utilizar el cuerpo para actuar en este plano terrenal.

Se registra que en tiempos antiguos los que sufrían dicha calamidad, se veían afligidos de distintas formas. Algunos quedaban sin poder hablar, ver y oír, con demencia o fingían tenerla. Otros albergaban un impulso bruto que desafiaba las leyes de este mundo, o voces sobrehumanas que hablaban en lenguas impropias.

Existen otros posibles síntomas que se manifiestan en una posesión demoníaca. Uno de ellos es el decaimiento físico y un comportamiento fuera de lo común, que no tenga que ver con problemas psicológicos como la depresión. Tampoco puede ser imputado a desórdenes de personalidad, irritabilidad o ira, pues las personas en este estado cuentan con una fuerza desmedida.

Es importante saber distinguir entre las señales de una posesión demoníaca y síntomas de enfermedad. Pues las características se confunden gracias a su similitud. Puede ser fácil malinterpretar alguna condición y poner una etiqueta que no corresponde.

La posesión demoníaca en la Biblia

En las sagradas escrituras se encuentran textos que ejemplifican casos de personas endemoniadas. No todos cumplían con las características mencionadas, sino que su personalidad se tornaba perversa. Los poseídos actuaban con maldad y de manera desquiciada.

Uno de los casos más populares en la Biblia es el de Judas. En el libro Hechos, se relata la vida de una mujer esclava que tenía la capacidad de obtener conocimiento que provenía de un ente demoníaco. El endiablado garadeno estuvo poseído por una legión de demonios al mismo tiempo, este era muy fuerte y vivía desnudo en los cementerios.

En una ocasión, Dios dejó que un espíritu de Satanás atormentara al rey Saúl. Después de que este lo desobedeciera, Jehová alejó su protección de él y permitió que fuese torturado como castigo. Entonces Saúl tuvo un cambio de carácter repentino y manifestaba querer matar a David.

Los fieles también pueden ser afectados por los servidores de Satanás. Es por eso que el Todopoderoso asegura que el que confía en él, se protege de cualquier entidad que tenga malas intenciones. Pues quien mora bajo su abrigo y obedece a su palabra, tiene el amparo del Espíritu Santo.

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