Diaconisa significado bíblico

diaconisa

Definición. El significado bíblico de diaconisa se refiere a las mujeres que tenían un servicio en la iglesia. Tiene su origen en Diácono, que proviene del término griego diakoneo, pero atribuido al género femenino. Este cambio se hizo para crear esta nueva figura en el ámbito eclesiástico. Tenían labores de servicio, cuando se solicitaba su colaboración.

Su puesto no estaba sujeto a ninguna autoridad del clero, eran solo mujeres piadosas. Estas ejecutaban labores no adecuadas de realizar por los diáconos. Por otro lado, no pertenecían a ningún arreglo planificado que las hiciera integrantes de un grupo determinado. Actuaban de manera voluntaria en las actividades propias de la iglesia.

Servicios prestados por una diaconisa

Son varias las formas en que se destacaban estas féminas en la creencia antigua. Cuando se practicaban bautismos a mujeres y hombres, ellas ejecutaban el procedimiento. Ya que ameritaba que se metieran al agua, donde se sumergían a los que se iban a bautizar. También realizaban la supervisión, de que las normas del templo se cumplieran a cabalidad. Entre ellas que se aplicara la separación de las mujeres y los hombres en secciones distintas.

Estaban al pendiente de las personas que tenían alguna enfermedad, y de los más desposeídos. Suplían el puesto del diácono, cuando en periodos de represión estos no podían acudir a dar ánimo a sus feligreses. Pero esto no significaba que tuvieran un deber formal, era un trabajo eventual ante situaciones específicas. Porque solo los hombres pueden ejecutar labores ministeriales, en la iglesia católica y de Oriente Medio.

Consagración de la diaconisa

Algunas investigaciones hechas por expertos en la materia, las diaconisas no recibían un nombramiento formal. La historia seglar menciona que debían tener una edad promedio de, al menos, cuarenta años. De la misma manera, no podían ser casadas más de una vez, ya que al principio debían ser viudas. Con el tiempo, a este grupo también le añadieron doncellas, es decir, vírgenes, pero con límites en cantidad.

Existen registros que relatan, que se procedía a un acto de tipo religioso, donde las candidatas debían llevar un atuendo definido. Una tela o velo que le cubriera la cara y los hombros, como símbolo de santidad. Luego el obispo encargado le imponía las manos en la cabeza, tan solo inclinándola, sin arrodillarse y procedía a la oración. Es una bendición que revelaba el comienzo de su actividad dentro de la iglesia.

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