Ave significado bíblico

ave

Definición. El significado bíblico de ave hace alusión a un animal alado vertebrado. En las santas escrituras es muy común que se haga referencia a alguna de especies de aves, puesto que se veían con frecuencia en ese ambiente. De hecho, se dice que en las tierras israelitas y palestinas habitan alrededor de 380 clases de aves. De esta cantidad de especies, al menos 50 se nombraron en la Biblia.

Estas son empleadas de forma específica dentro de las alegorías de los versículos de los libros. Asimismo, se utilizan más que todo sus simbolismos, mostrándonos, a través de ellas, algunas enseñanzas. El significado bíblico de ave puede verse desde el Génesis. En este pasaje se narra como el avestruz, a pesar de ser un ave que no puede volar, corre más rápido con sus alas abiertas.

Asimismo, se menciona la inteligencia de algunas de las clases de aves. Incluso, se llega a demostrar el cómo estas se encuentran en la gloria de Dios. En el Nuevo Testamento, Jesús explica a sus discípulos que ellas llegan a tener comida sin trabajo y gracia sin esfuerzo. Todo esto, resumido en dones al ser criaturas del Señor, bajo su manto y protección.

¿Cuál es el ave de la Biblia?

En las santas escrituras se nombran una infinidad de aves en sus términos hebreos y, en algunas ocasiones, griegos. Por efecto, no todas estas eran designadas de manera correcta, llegando hasta confundir ciertas especies entre ellas. Sin embargo, cada una estas mantienen un valor único en cada uno de los libros.

Por ejemplo, un águila se adoptó en las tierras israelitas como un símbolo de poder y superación al ser cautivos de los egipcios. Esta ave, al igual que las aves de rapiña, muestran la fuerza que poseen en cada una de las citas bíblicas que son mencionadas. Pero no todas las aves tienen buenas acotaciones en las santas escrituras, de hecho, los buitres se consideran como aves inmundas.

Algunas llegan a representar el mismo satanás, como el caso de los cuervos. Mientras que otras se ven como la sabiduría y buen augurio, como los búhos y lechuzas. No obstante, algo que todos estos animales tenían en común era que se encontraban en la lista de Moisés, por lo tanto, se prohibieron comer. Solo con la única excepción de las gallinas y gallos.

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